Aquel 12 de febrero, en el parlamento se aprobó finalmente, entre muchas tensiones, el rescate de 130.000 millones de €, provocando que la rabia acumulada entre el pueblo estalle. Desde el primer préstamo basura dado a Grecia y sus cuentas falsificadas, el país mordió el anzuelo de la deuda y ahora está atrapado en el bucle de los rescates que tarde o temprano arrastrará su economía junto al Estado a la quiebra. Las medidas de austeridad aprobadas para recibir los préstamos han hundido todavía más la economía griega: el paro aumenta junto con la precariedad laboral, más gente se queda en las calles, los suicidios aumentan, miles de pequeñas y medianas empresas echaron el cierre, aumento de las privatizaciones y con ello la pobreza… La ilusión del progreso se ha esfumado mostrando la cara oculta -la verdadera cara- del capitalismo salvaje.
El Estado se tambalea y junto a él la economía. En sus desesperados intentos de agarrarse a su posición de poder, lanzaron bulos como que incendiaron la Biblioteca Nacional además de infiltrar secretas entre los manifestantes cabreados. Aunque haya un sector de la policía que se mostró contrario a los planes de austeridad maquinados desde la troika y les amenazó con arrestarlos, no cabe duda de que ellos saben que el Estado les seguirá dando de comer pese a estar a punto de venirse abajo. Sabemos pues que seguirán defendiendo al Estado porque no morderán la mano de quienes les alimentan y se puede interpretar su posición como un intento de apaciguar y contener la rabia desatada. Si de verdad están con el pueblo, no llevarían uniforme, es más, deberían deshacerse de ellos. Han dicho que “no matarían a sus propios hermanos” pero solo ha quedado en palabrería porque hemos sabido de sobra que durante la batalla del 12 de febrero los picoletos repartieron porrazos y gasearon a los manifestantes, incluso a los pacíficos.
A lo largo de la historia, las revoluciones siempre se hicieron con violencia, a excepción de la independencia de la India, que solo fue posible gracias a una desobediencia civil masiva encabezada por Gandhi. Sin embargo, a día de hoy, pensar que una revolución pacífica triunfara sería imposible. Estamos asistiendo a la caída del capitalismo en Grecia, el anuncio de lo que nos deparará al resto del mundo occidental: el derrumbe del actual sistema, que está a la vuelta de la esquina en Grecia.
Y en estos momentos al poder se le están cayendo las caretas para mostrar el monstruo que realmente es. El pacifismo ahora es completamente inviable, la represión es y será brutal: desde las cargas y gaseamientos indiscriminados en las calles, pasando por persecuciones y arrestos y hasta encarcelamientos sin juicio, Por eso, ante su violencia, tanto política como económica, no nos queda más remedio que responder ante cualquier agresión policial, quemar sus sucursales y sus escaparates de lujo, okupar viviendas vacías y tierras en desuso… A nosotros nos esperará el mismo camino. Que tomen nota los que aún siguen defendiendo el pacifismo a muerte y creen que harán la revolución alzando las manitas aun cuando reciban porrazos, bailando y cantando en las calles. No obstante, aquí todavía falta mucha conciencia y el ambiente social de desconfianza entre la gente no es muy propicio.
Ayer, 12 de febrero de 2012, el pueblo griego ha empezado a escribir la primera página de la historia de la Revolución en Grecia y ya saben que desde el parlamento no se podrá arreglar nada aun habiendo mayoría de izquierdas y que la lucha está en las calles, en los barrios, en los centros sociales okupados y los ateneos libertarios. El día anterior tuvo lugar la primera batalla de lo que sería una larga guerra social contra el Estado y el capitalismo. Y también contra la ignorancia, el miedo y la pasividad, consecuencia de tantos años de idiotización de la sociedad desde la llegada del consumismo y fomentando desde los gobiernos, la ilusión del bienestar, el progreso tecnológico y el crecimiento económico.
Desde Túnez, pasando por Egipto y Oakland, hasta Grecia, hacia Europa y el resto del mundo, contemplaremos próximamente la caída del capitalismo, pese a queaún nos quedan muchos años soportando este sistema, y escribiremos las futuras páginas de la Historia.
“Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y ese mundo está creciendo en estos instantes” - Buenaventura Durruti
¡Arde Grecia! ¡Viva la anarquía!

El próximo mes de Agosto, su “Santidad” hará una visita a Madrid durante la jornada mundial de juventud, aparte de la paralización que sufrirá la ciudad al cortar las calles, esta visita nos costará 55 millones de euros de dinero público, la prensa burguesa dice que gracias a esta visita inyectaremos 100 millones de euros a nuestra economía debido a que numerosxs jóvenes extranjerxs acudirán a las jornadas y se hospedarán en Madrid.